BIOGRAFIA MICHAEL OHER

Michael Oher es un jugador profesional de fútbol americano de 24 años de edad. Debutó el pasado año en la NFL con los Baltimore Ravens, elegido en el puesto 23 de la primera ronda del draft, y se ha consolidado como ‘right tackle’ titular de la franquicia, uno de los hombres que protege al quarterback de la cacería de las defensas rivales, disputando los 16 partidos de la temporada. Big Mike, como también se le conoce por su imponente aspecto (1,93 m y 141 kg), es asimismo el protagonista en el que está basada la película The Blind Side, que narra cómo una familia blanca le sacó de la miseria y le apoyó para convertirse en jugador profesional de fútbol.

La infancia de Michael Oher fue un constante dar tumbos por diversas instituciones educativas públicas a cuyas clases casi nunca asistía: en los primeros nueve años de escolarización pasó por 11 colegios distintos, y a los diez años ni siquiera pisó un aula durante año y medio. No desarrolló habilidades sociales de ningún tipo. Oher prácticamente no hablaba y desconocía el significado de la mayoría de las palabras que el resto de la gente utilizaba habitualmente, así que se encerraba en un inframundo de hermetismo inquebrantable. Tampoco tuvo algo que pudiera llamar hogar, ni siquiera nada que se le aproximase. La mayor parte del tiempo dormía en las calles o en refugios muy precarios. Tenía todos los rasgos del retrato-robot del marginado y todas las papeletas para acabar mendigando o delinquiendo.

En el año 2002 el padre de un amigo inscribió al chico en la Briarcrest High School, una escuela privada cristiana ubicada en Memphis. Tenía 16 años, su expediente académico arrojaba una nota media de 0.6 y su coeficiente de inteligencia era de 80, muy por debajo de lo normal. Además, ya medía casi 1,9 m y pesaba 156 kg, así que era imposible que pasara desapercibido. En una semana ya era famoso en la escuela, tanto por su colosal aspecto como por su comportamiento dócil y su constante silencio. Ante sus obvios problemas de aprendizaje entró en el programa de educación especial de la institución, pero sin resultados. Ni siquiera el hecho de prohibirle practicar deporte para que se concentrara en los estudios ayudó a aquel gigante con la mente como un folio en blanco.

Sean Tuohy, padre de dos alumnos de la escuela y propietario de una cadena de restaurantes, había visto a Michael deambulando por la institución; era imposible no fijarse en él. Siempre llevaba la misma ropa: una camiseta descomunal y unos vaqueros cortos que le dejaban las pantorrillas al descubierto. Un día le preguntó si había comido y, tras encajar una respuesta titubeante, decidió abrirle una cuenta en la cafetería del colegio para que comiera gratis cada día. Su ayuda se quedó ahí… hasta que entró en escena su esposa, Leigh Anne Tuohy. Le vio por primera vez bajando de un autobús el Día de Acción de Gracias. Estaba nevando, pero Big Mike llevaba la misma ropa de siempre. Le preguntó dónde iba y dijo que a ver el entrenamiento de basket porque había calefacción. Al día siguiente, Leigh Anne se presentó en el colegio, recogió al chico y lo llevó a comprar ropa de abrigo. Cuando le acompañó a lo que él denominaba casa y vio que era un remolque abandonado, lo instaló con ella y su familia en su hogar.

La señora Tuohy porfió para que progresara en los estudios e incluso contrató a una pedagoga especializada en jóvenes con problemas de aprendizaje que le dedicaba cuatro horas al día. El primer año su nota final fue de 0.9, pero el segundo, gracias a la ayuda de los Tuohy, subió hasta 1.56. Paralelamente, se le levantó el veto para practicar deporte y Mike probó el basket primero y más tarde el lanzamiento de disco y el de peso, aunque el entrenador del equipo de fútbol americano le había echado el ojo e insistió para tenerle con él. Era pasivo y no tenía demasiada idea de las nociones básicas de ese deporte, pero poseía una fuerza telúrica y era rapidísimo para su corpulencia (corre las 40 yardas: unos 36 m, en 5″32), así que fue puliéndolo poco a poco. Al final de su segundo año ya se le auguraba un enorme futuro y habían ido a verle en acción técnicos de las principales universidades del país.

 

Sin embargo, había un problema: la NCAA prohíbe por reglamento entrar en la universidad a aquellos deportistas que no tengan una nota mínima de 2.65. Pese a seguir mejorando cada día y terminar su periplo escolar como el 154 de 157 alumnos, dejando de ser el último por primera vez en su vida, su media de 2,05 era insuficiente. Su padrastro, Sean Tuohy, averiguó que había una última oportunidad: un curso de diez días impartido por la Brigham Young University para mejorar la nota escolar, con un examen final a través de internet. Toda la familia se aplicó con Mike, que finalmente logró las calificaciones apropiadas y entró en la universidad.

Michael Oher eligió Mississippi, donde se convirtió en ‘All America’ y se labró su actual presente en la NFL. Y, lo que es mejor, en su segundo año como universitario se le efectuó otro test de inteligencia. Arrojó un resultado de 105, que corresponde a la media de una persona normal. Hoy es capaz de hacer cosas que la mayoría de la gente da por supuestas pero que él jamás habría podido conseguir sin la desinteresada ayuda de los Tuohy.

El es un muy buen jugador de futbol americano profesional y actualmente juega en los Ravens de Baltimore. En 2009 se estreno una pelicula sobre su vida The Blind Side, con la talentosa actriz Sandra Bullock, papel que la hizo merecedora de un premio de la academia.

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~ by michaelloherr on May 7, 2011.

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